Te mandé una lista de ajustes para aprobar o rechazar. Aquí está el porqué de cada uno, en simple y con comparaciones de la vida real. Casi todos apuntan a un mismo problema.
Le dijiste a Google Ads que "una conversión" era agregar al carrito y empezar el checkout — no la venta. Entonces Google, obediente, salió a buscar gente que agrega al carrito y se va, en vez de gente que compra. Gastó tu presupuesto optimizando para el evento equivocado.
Le pagas un bono a tu vendedor cada vez que alguien toca un producto — no cuando lo compra. ¿Resultado? Se llena la tienda de curiosos que manosean y se van. Eso hacía Google con tu dinero.
Le dices al imán que atraiga solo oro (ventas), no cualquier metal (carritos, clics, vistas). Google deja de traer chatarra y empieza a traer compradores.
En vez de repartir volantes a toda la calle, le muestras a Google una foto de tus 26 mejores clientes y le dices: "tráeme más gente como esta". Publicidad al que sí vale.
Tienes 100 cajas sin etiquetar en el garaje. Ordenar y botar lo muerto no te da una venta hoy, pero hace que todo lo demás funcione mejor y sea fácil de manejar.
Con la conexión directa saqué el retorno real por campaña. Confirma que dónde pones el dinero y qué meta persigues cambia TODO:
Tu campaña de marca rinde 63 a 1 con casi nada de presupuesto (para escalar). Búsqueda-2 pierde plata (gasta $354 y devuelve $66). Y todo esto medido sobre metas que hoy están "sucias" (por eso el Grupo 1). Arreglar la meta = decisiones sobre números limpios.
De la lista original: la mayoría son ✅ Aprobar (arreglar metas, subir señales). Solo 3 quedan como "revisar contigo": las llamadas telefónicas como meta (¿vendes por teléfono?), excluir compras chicas <$150, y el orden de la limpieza. Nada se ejecuta sin tu OK.
En una frase: dile a Google que persiga ventas reales y clientes como tus mejores — no carritos, clics ni curiosos.